Artículo completo publicado en mayo 2015 en Arquitectonics N°27: Arquitectura, Fenomenología y Dialogía Social. Edicions UPC: Barcelona

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La complejidad de la arquitectura como arte y ciencia, exige la aplicación de diversos métodos, técnicas y formas de enseñanza abiertos a la creatividad, es por ello que se plantea este estudio teórico –práctico, probado en cinco semestres consecutivos en la carrera de arquitectura de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET).

La carrera de arquitectura UNET consta de tres bloques: inicio, desarrollo y finalización, recorridos por un eje transversal llamado Proyectos, sobre cuyo inicio se presentó una ponencia en el Congreso del 2012. En esta ocasión se incluye este estudio enmarcado en la experiencia académica del Laboratorio de Investigación Arquitectónica (LIA), en cuanto a tutorías y asesorías de proyectos finales, es decir en el tercer y último bloque.

El LIA fundamenta su línea de Investigación en el círculo hermenéutico de la arquitectura propuesto por Muntañola (2002), donde existe un constante movimiento que pasa de la prefiguración, a la configuración y la refiguración de la arquitectura. Dentro de este círculo se integran las tres sublineas, que corresponden al abordaje de investigaciones en tres vertientes: desde los arquitectos, desde los proyectos y desde la teoría del diseño arquitectónico.

Con esta visión se han fundamentado algunos trabajos finales, partiendo en una primera etapa de  la “conexión esencial” entre el tiempo y el espacio que el filósofo ruso Bajtin (tr.1989:237) denomina como cronotopo. Así se parte de la reflexión inicial de que un proyecto debe responder tanto al momento histórico, como al lugar físico y cultura en el cual estará inmerso.

En una segunda etapa, con ayuda de los aportes de Muntañola (2008), se pasa a la reflexión sobre la arquitectura inmersa dentro de una estructura cronotópica, que se mueve entre la mente del autor, la respuesta de los usuarios y críticos, y la construcción del objeto arquitectónico, o en este caso de la configuración del proyecto final. Con esa visión espacio temporal del lugar, esta estructura se compone de tres dimensiones: espacio tiempo cósmico, espacio tiempo mental y espacio tiempo histórico-social.

Al iniciar los trabajos finales, el estudiante escoge un tema a desarrollar que será guiado por un tutor y dos asesores. En la experiencia realizada en el LIA, se diferencias dos abordajes correspondientes al estudio de la vida y obra de un arquitecto, y a la elaboración de un anteproyecto arquitectónico. Si el estudiante muestra interés por las líneas de investigación del LIA, como punto de partida, recibe una asesoría, donde se le explica sobre el cronotopo de la arquitectura y sus dimensiones; y posteriormente en la etapa de formulación del anteproyecto va realizando correcciones guiadas.

Para ilustrar la experiencia se han seleccionado los siguientes ejemplos:

  • Presentados en detalle como ponencias para este congreso: “Centro artístico cultural de integración urbana”, de Mariannela Fuentes y “Unidades endógenas de transformación de barrios”, de Edwin Parada y Francisco García.
  • Como ejemplo resumido en esta ponencia: “Aníbal Moreno Gómez y su huella en la herencia arquitectónica” de Kristina Carrasquero; y “Complejo de rehabilitación basado en zooterápia canina para personas con discapacidades y patologías crónicas” de Inés María Sánchez.

En el caso del proyecto de Carrasquero, el desarrollo de la investigación tomó como hilo conductor el circulo hermenéutico, viajando desde la mente del arquitecto y su memoria reflexiva (Rivera 2006), reflejada en las huellas de su arquitectura, para luego pasar a analizar la poética, la retórica y la dialogía de uno de sus edificios de la Universidad Francisco de Paula Santander.

En el caso del anteproyecto de Sánchez, las dimensiones cronotópicas se desarrollaron en la etapa de diagnostico como punto de partida para la vinculación entre naturaleza y arquitectura, de la cual se derivaron las acciones de: activar los sentidos del hombre (psicogénesis), integrar sostenibilidad y construcción (topogénesis); y hacer emerger un laberinto de los sentidos para los pacientes en rehabilitación y los ayudantes caninos (sociogénesis); lo cual llevó al planteamiento del título definidor del proyecto: Un Jardín para los Sentidos.

Finalmente, después de utilizar esta base teórica en los proyectos finales, se han diferenciado tres etapas, correspondientes a diagnóstico, formulación y evaluación. En la etapa de diagnóstico, ha servido para que el estudiante detalle el estudio de la situación actual del área en la cual va a proponer el proyecto. Luego en la etapa de formulación, el estudiante parte de hacer una reflexión del análisis realizado en cada dimensión y plantea la respuesta, de esta manera, cada acción que guía la génesis del proyecto tiene un punto de partida sólido. Y por último, una vez finalizado el proyecto, el estudiante expone ante jurado y público, con un discurso guiado por los tres ejes cronotópicos que sirven a su vez para evaluar la correspondencia y fundamentación del proyecto.

Bajtin, Mijail (tr.1989). Teoría y estética de la novela. Madrid: Taurus.

Muntañola, Josep (2002) Arquitectura y Hernenéutica. Edicions UPC: Barcelona

Muntañola, Josep (2008) Mente, Territorio y Sociedad. Edicions UPC: Barcelona

Rivera, Maria (2006) Los Valores de la Memoria en el Proyecto Arquitectónico. Tesis Doctoral UPC